ENTREVISTA  A  DANIEL MATEOS MORENO

Realizada por la Revista Confutatis

Febrero de 2006 

 

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1.- ¿Cuáles cree que son los retos de la composición del nuevo siglo?

                  Algunos compositores creen que todos los lenguajes musicales ya se han inventado, por lo que la música clásica occidental se estancará en los famosos “neos” (neoclasicismo, neoserialismo, neoromanticismo, etc.). Por el contrario, pienso que siempre han existido y existirán metas nuevas. Decía Bernstein en una conferencia pronunciada en Harvard que la música occidental se había centrado obsesivamente en el desarrollo de la verticalidad, es decir, de la armonía. De hecho, el sistema de armonía funcional es un hito de nuestra cultura, que no ha tenido semejante en ninguna otra, y que ha influido a las músicas del resto del mundo.  Desde Debussy en el pasado Siglo XX hasta nuestros días, los compositores se han abierto a otras músicas, ayudados por los procesos de globalización y desarrollo tecnológico. Este reto hacia una gran música occidental, integradora de otras estéticas, aún queda por ser cumplido. Los frutos de este ensanchamiento de horizontes van desde el minimalismo hasta la música electroacústica. El concepto de qué es música, o qué es arte, se revisa constantemente. La persecución platónica de la belleza como único objetivo final parece, a los ojos del artista de hoy, una pretensión inocente o ilusoria, considerando la infinita variabilidad de lo bello según las condiciones del observador.

                Será necesario que cambie también la mentalidad del público, o quizás su formación, para que pueda apreciar la música contemporánea desde un punto de vista diametralmente opuesto a la educación occidental tradicional. A tal fin, es necesario que pase el rodillo de la historia y se deje de programar en las salas de conciertos a compositores que gozan de fama pero no de gran talento, acrecentando la mala reputación de la que goza la música contemporánea. Mientras tanto, otros compositores permanecerán ocultos dentro de la infrahistoria, hasta un incierto futuro, como ya ha ocurrido en la historia de la música con J.S. Bach.

 

2.- ¿Cómo puede hacer atractiva su obra un compositor para a atraer a los programadores?

                Si supiera la respuesta a esa pregunta mis obras se escucharían mucho más a menudo. La música clásica es en nuestros días un negocio como otro cualquiera, y las características del mercado varían mucho según los países, y dentro de cada país, según las comunidades autónomas, las ciudades o las regiones.  Influyen factores como el nivel socio-cultural del público, la situación geográfica, la politización de las instituciones, e incluso la preparación musical del gerente o gestor, que es en algunos casos nula. Además, los directores de orquesta que actúan como programadores están demasiado ocupados como para examinar con atención partituras contemporáneas de compositores que les son desconocidos. La razón es evidente, pues escuchar mentalmente y analizar una obra contemporánea requiere una dedicación para la que sus compromisos como directores no les dejan tiempo.

 

3.- ¿Con qué dificultades se encuentra un joven compositor a la hora de darse a conocer?

                Socialmente no se considera que un compositor o director haya alcanzado una madurez que le permita exhibirse hasta que también alcanza la madurez en edad. La educación del director o del compositor se posterga erróneamente hasta edades más avanzadas, dedicándose una primera etapa al cultivo exclusivo del instrumento musical, encorsetando la creatividad compositiva y la expresión dramática. Los jóvenes intérpretes (ya sean pianistas, violinistas, etc.) lo tienen más fácil por una razón obvia, y es que son autónomos: pueden actuar en solitario o acompañados por piano, y darse a conocer rápidamente. Sin embargo, para que los jóvenes compositores y directores muestren su trabajo han de reunir una agrupación musical, lo cual es obviamente más costoso.

 

4.- ¿Cómo valora los concursos y en qué medida pueden afectar positiva como negativamente a una carrera?

                Me decía un profesor que en España existe la “fiebre de la bonoloto”. Todos los compositores ansían reconocimiento, porque sin él no se consiguen los estrenos. Dado que aún son escasos y cerrados los círculos musicales en algunas zonas de España, se entiende que los compositores opten por los concursos como única alternativa. Con el paso del tiempo, uno se percata de la dificultad que implica valorar la obra de un colega, ya que es prácticamente imposible separar los criterios puramente técnicos de aquellos estéticos. Un concurso es una lotería donde el boleto cuesta un poco más caro que en las loterías convencionales, puesto que incluye gastos de envío, de fotocopias e incluso gastos de inscripción.

 

5.- ¿Cómo definiría su música, si la música pudiera definirse, y que cree que aporta al panorama musical actual?

                Si tuviera palabras para definir la música, no me dedicaría a escribir música sino a la poesía. Aunque cada una de mis obras tenga una lógica interna y sea susceptible de análisis, lo que realmente me importa es el resultado sonoro final y lo que yo considero como originalidad y capacidad comunicativa. No sé si mis obras aportan o aportarán algo más allá de mi propia visión personal y mis ideas estéticas. Sólo el futuro podrá responder a esa pregunta.

 

6.- ¿Cuáles cree que son los mayores problemas de la situación musical en España tanto a nivel de enseñanza como en salas de conciertos ( programación, ciclos...)?

                Mi respuesta a la cuestión se encuentra difuminada a lo largo de todo lo que llevamos de entrevista. Sin embargo, me gustaría añadir que la educación musical en España parece más un privilegio que un derecho. La música no está incorporada en la universidad española como debería, así como la musicología no está incorporada en los conservatorios como también debería. Muchos colegas, profesores de universidad, no hacen más que buscar los beneficios colaterales de estudiar música: cómo desarrolla partes del cerebro, cómo ayuda a la comprensión de conceptos matemáticos,  como terapia, etc. Da la impresión de que nuestra comunidad educativa necesita una justificación científica para incluir la música en su curriculum. Sin embargo, nadie se cuestiona por qué hay que estudiar geografía o filosofía. España debería mirar al extranjero, una vez más, e incorporar la música de una manera real al curriculum educativo. El estado español debe decidir si prefiere que sus artistas sean intelectuales comprometidos (universitarios) o simples artesanos, producto de las “enseñanzas de régimen especial”. Es una incongruencia que existan facultades de bellas artes pero no facultades de música. A pesar de que la ley dice que un título superior de música es equivalente a todos los efectos al de licenciado universitario, todos los músicos sabemos que nuestro título es papel mojado en el ámbito universitario español. Cuando comento estas cuestiones con colegas del extranjero, les resulta difícil creer que aún estemos así. No cabe duda que la situación cambiará a largo plazo, pero requiere una inversión económica considerable y, lo que es aún más difícil, un cambio de mentalidad.

 

7.- ¿Qué compositores actuales considera que desde España aportarán algo al mundo para conservar por las generaciones venideras?

                No creo estar suficientemente al día de todos los compositores españoles actuales, por el simple hecho de no tener todo el tiempo que desearía para escuchar la radio, adquirir discos y acudir a conciertos.

 

8.- Usted ha estrenado obras en EEUU entre otros países, qué diferencias existen entre la concepción musical americana y la europea.

                Al hablar de generalidades entre dos continentes, cometemos siempre un gran error de cálculo. Existen infinidad de obras y de compositores, y cada compositor tiene distintos periodos. Me atrevería a decir que ahora hay muchos más compositores que en épocas pasadas. Mi experiencia personal me revela que en Europa hay una corriente dominante hacia la “new complexity” y el post-serialismo tipo Boulez, Nono o Wolfgang Rhim, mientras que en EE.UU. he comprobado un mayor predominio del post-modernismo, con músicas como las de Christopher Rouse o David del Tredici.

 

9.- Como docente, ¿Cuál cree que es el fallo más recurrente entre los alumnos que comienzan estudios musicales? ¿Qué se podría mejorar en la mentalidad de un joven que comienza?

                Actualmente no tengo mucho contacto con los músicos que empiezan. En mi experiencia de hace varios años con los alumnos de conservatorio en las primeras edades, el problema no radicaba en los alumnos/as sino en sus padres/madres. Muchos consideraban la música como una actividad extraescolar más, que no requería dedicación de estudio en casa. Como prueba de ello, postergaban la compra de instrumento mínimamente decente a estadios superiores de la educación de sus infantes.

 

10.- ¿Cuál de sus facetas como profesor, compositor y músico le reporta mayores satisfacciones?

                Aunque sea una redundancia, todas me reportan satisfacciones cuando me reportan satisfacciones.  Cualquier faceta de mi vida me ha ayudado a realizarme y a aprender algo nuevo. Todas estas facetas, indisolublemente, soy yo mismo.

 

11.- ¿Qué música le hace disfrutar en mayor medida?

                No existe una música en concreto, sino unos momentos concretos, momentos en los que me apetece escuchar o investigar más un tipo de música que otra distinta. No le quepa duda que, como arquitecto sonoro, siempre disfrutaré con las grandes catedrales musicales de la historia, pertenezcan al periodo que pertenezcan y aunque mi estilo sea bien distinto, como lo son la Consagración de la Primavera de Stravinsky, La sonata en Si menor de Liszt, los cuartetos de Bartok o Shostakovich, Messiaen, la profundidad de Beethoven, la sutileza de Debussy y Dutilleux, el misterio de Giacinto Scelsi, etc. Tengo la suerte de haber sido pianista y por ello haber podido disfrutar interpretando a los grandes compositores, no sólo escuchándolos.

 

12.- ¿Qué opinión le merece la crítica musical y cómo puede afectar a una carrera?

                Existen buenos y malos críticos, al igual que existen buenos y malos músicos. No tengo una opinión generalizada. El efecto de una buena o una mala crítica depende de su procedencia. Si se recibe una buena crítica en un periódico de tirada nacional no es lo mismo que recibirla del amiguete del periódico local que te saca en fotos cada dos por tres.

 

13.- Coméntenos sus proyectos y cómo podemos conocer sus obras.

                El principal proyecto que tengo entre manos es un encargo para el festival internacional de guitarra de Córdoba. Posteriormente, una obra para orquesta de cuerdas y un reciente encargo de Juventudes Musicales, además de otras obras menores. Mis obras pueden adquirirse en librerías y tiendas especializadas en partituras, publicadas por el Grupo Editorial Universitario, bajo títulos como “Quasar” para Orquesta Sinfónica, “The Love Quartet” para cuarteto de cuerdas, “Alpha” para orquesta de cámara o “Dios, habla si existes” para Órgano. Esta última ha salido recientemente en Compact Disc en el sello Albert Moraleda Records, interpretada por  el organista Modest Moreno i Morera. En breve colocaré en mi página personal enlaces directos a tiendas donde poder adquirir mi música por Internet:

http://www.danielmateos.com/

 

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